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Cascarudos Porá. "Pora…cá debe haber agua” se escuchó. Abiertas las puertas de los vehículos recién llegados, la canícula guaraní pegó como un mazazo en la nuca de los cascarudos, al punto de quedar balbuceantes en la búsqueda desesperada de líquido en el Autoservicio “El Dragón Cambá”, versión chino-correntina de estos establecimientos.

 

Enseguida quedaron ubicados en lo de “Cacho Cabañas”. Un complejo (de cabañas) propiedad de Cacho, organizador del torneo. Frágil de wi fi. Señal de cable previo pago. Si no, escuchá radio Asunción.

 

La cabaña juninense lució impecable durante toda la estadía. Pisos relucientes, ropa guardada, platos lavados, baño prolijo, camas tendidas. Modelo para el manual de los boy scouts.

 

La cabaña porteño-platense parecía un campamento en el Saigón de los años 60. Camisetas colgadas de las barandas, piso  mojado con huellas de ojotas, envases vacíos acumulados en los rincones, hacinamiento. De paso, era el rancho para el mate y para ver a Sarmiento. Una especie de pabellón cascarudo.

 

El calor no arredra el espíritu de aventura. La primera tarde, apenas acomodados los bolsos, el legionario Fuchi (resguardado por la gorra con pañuelo protector de “Aquí la Legión”), Elegar y el Gaspo embarcaron a la búsqueda del surubí, el dorado, la boga, el pacú, el pa qué, el dientudo y toda otra especie ictícola que circule por el Paraná. Casi le rompen la lancha a cañazos al guía siguiendo falsos piques y regresaron……..sin pescados, pero con la satisfacción de una incineración pareja.

 

Mientras tanto, se produce el arribo de Randy. 1000 Km en moto. Los locales lo miran enfundado en su traje motoquero bajo los 50 grados de la tarde como si se hubiese escapado de la pantalla de “Terminator”.

 

El sábado por la mañana primer partido. Sol pleno, 40 grados y los cascarudos en falsa escuadra. Baja respuesta colectiva, sin llegada, derrota inevitable. Los misioneros ganaron bien. Arranque decepcionante.

 

Luego del baño regenerativo en la piscina de la concentración, donde los cascarudos parecían un cardumen de surubíes en recuperación y de una siesta interminable, segundo partido contra los chaqueños. El mensaje desde la dirección técnica fue claro: “muchachos, todo bien si vinieron a comer surubí, pero se supone que para jugar al fútbol y si no queremos dar lástima hay que poner bastante más que esta mañana”. Y el plantel responde. Partido jugado metro por metro a todo o nada. Los dos equipos venían de una derrota. Se disputaban la chance de seguir en carrera. Triunfo cascarudo 1 a 0 con gol del Gaspo. Muy buen primer tiempo, con marca en todas partes, pasajes de buen juego y varias llegadas, clausurando el ataque contrario. En el segundo los rivales metieron 3 delanteros. Hubo que aguantar en la trinchera con todo y se sostuvo el resultado. Primer partido oficial nocturno con luz artificial de la historia del CUJ ganado.

 

Al tercer partido contra los formoseños se llega con algunos heridos, en un plantel con solo dos cambios. Randy juega desgarrado. Todos los rivales tienen no menos de 5 suplentes o más. Pero el ánimo después del triunfo es otro. El equipo tiene primeros 15 minutos muy buenos. Profundidad y gol. Impecable definición del Farra después de centro del Fuchi, que desbordó por derecha corriendo un sutil pase cortado por Titi, 9 pivot.

 

Se consolidan dos cambios claves: el Bicho en posición de doble 5, Elegar “Marcelo” de 3. Más despliegue en el medio, explosión ofensiva, solidez defensiva. Ellos empatan sorpresivamente cuando el CUJ estaba más cerca del segundo. Cuando la consistencia del equipo parece amenazada, hay reacción anímica para insistir en la ofensiva. Uno de Fuchi (impecable “carazo” a la red estido HDV) y el último del Tío Mario jugando de delantero y con el Gaspo de 8. 3 a 1 final.

 

Cascarudos subcampeones. Trofeo, festejo, surubí frito y regreso. Menos mal. Porque si habiendo terminado así el plantel intercambiaba interminables puteadas de punta a punta de cada partido, con otros resultados nos cagábamos a trompadas entre todos. La Jaula de las Locas en plena Mesopotamia.

 

Pero el cascarudo es así. Le decís que juegue de tal cosa y en lugar de ejecutar, se pone deliberativo. Necesita una sesión de psicoanálisis para convencerlo. Pero esta vez hubo ratos de buen fútbol, actitud recuperada, innovaciones tácticas con buen futuro, la repetida solidez en el arco del Chelo, la vuelta de la sutileza del Titi, opciones del medio para arriba. Y un detalle. Como de la nada, apareció un 2.

 

Pata ancha cascaruda en el litoral. Dejando atrás a chaqueños y formoseños que jugaban de locales. Todo amenizado con el chamamé que brotaba de los bafles instalados en los autos estacionados frente al alambrado para ver los partidos, y los vecinos sacando las reposeras para tomarse unos mates viendo a los cascarudos.

 

Cascarudo porá chamigo!!!

 

Aristides Alcón, desde el Parador Sedal símil parador del Paraná con puesta de sol, cerveza, chamarrita y brindis por las rutas, el fútbol, el surubí a la parrilla y los amigos.

 

 

Abrazo cascarudo para todos.

 

Cacho....Criadero de surubies.....

Se filmó el peor partido del campeonato, cascarudos vs Posadas Misiones 0 3 abajo...

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