Luego de un emocionante partido despedida, El Dari Banegas, uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos, le dijo adiós al fútbol de forma definitiva. Así se despidió de un público que le rindió homenaje en el mundo entero, poniéndolo por encima del mismísimo Diego Maradona.

Cuando el Bi lo eligió como su jugador fetiche, el público tuvo dudas. Un sondeo de la consultora Farra & Fuchi arrojó que el 87% de los encuestados no le tenía fe; sólo un 10% lo apoyaba y el 3% restante lo confundió con el dinosaurio Barney. Eso sí: el 107% admitió que prefería “al Dari o martillarse los huevos” antes que se convocara otra vez al Lula Trejo. 

 

Pero a meses de la primera final Cascaruda, el Mono se metió en el corazón de los hinchas cuando se viralizó un video en blanco y negro en el que se lo veía al Dari de pequeño, haciendo jueguitos, con una tupida cabellera enrulada, y luego declarando ante la cámara la famosa frase: “Mi primer sueño es ser ovacionado por una multitud en la cancha de Sarmiento. Como sé que es imposible que haya una multitud en el Eva Perón, mi segundo sueño es ganar una copa con Los Cascarudos”.

 

Como sucediera con el mítico Maradona, el Mono se fue expulsado con escándalo en su primera final, tras intentar comerse a un oponente, pero su sueño se vería hecho realidad, cuando jugó su segunda final. En los octavos de final de esa Copa, Los Cascarudos se midieron ante Bocheros. Los Chilenos pegaron 38 tiros en los palos más 43 peloteas que saco El Chelo, todo en los primeros cuatro minutos y tuvo en un arco a Los Cascarudos, hasta que El Dari, con el tobillo más hinchado que la papada del Guille, apiló a cuatro jugadores y le sirvió el gol a El Rudy, que definió tras eludir al arquero y desgarrarse una vez más y para siempre.

El Dari de la Gente.

Los cuartos de final contra los uruguayos quedarán en la Historia. Era un trabado 0 a 0 hasta que, en un mal despeje, la pelota se elevó, y El Dari y el arquero Uruguayo quedaron enfrentados en el aire. Con un toque sutil, desapercibido para la mayoría de las cámaras, el Mono definió por encima del nieto de Mauricio Gianfrancisco con la quinta vértebra lumbar, en un gol que pasó a la inmortalidad conocido como “la joroba de Dios”. Minutos después, tomó la pelota en su propia área, eludió a los once rivales uruguayos, los esperó, los volvió a eludir y marcó con el arco vacío. “¡Dromedario cósmico!” -narró un famoso relator uruguayo- “¡De qué zona desértica viniste!”

 

Los Cascarudos llegaron a la final con la selección de Germanía (BA) que no pudo ser menos emotiva. En un esquema un tanto defensivo, El Bi plantó a El Dari y al Coqui en la dupla de ataque. Sin embargo, el Mono metió siete goles. Con el 7 a 0, Los Cascarudos ganaron su primera final. Fue tapa de todos los diarios del mundo, incluido el Diario del Vaticano, donde el Papa Francisco posó en zunga en la portada mostrándole el trasero a Ratzinger en forma poco canónica. Por su parte, previsiblemente, Olé tituló: “El Dari los jorobó”.

El fanatismo mundial por Dari Banegas no tardó en explotar. Se crearon iglesias en las que las personas se casaban “en el nombre del Mono” y se unían en fervorosos cánticos que rezaban “Ho visto al Dari Banegas”. El delantero también adquirió un carácter desafiante y combativo frente al establishment futbolero, atacando al presidente de la FIFA, y también hizo pública su histórica rivalidad con el sobrino de Salses, a quien acusaba de haber debutado “com uma ovelha”, pese a que el familiar de Edu, nada tenía que ver con el fútbol y era un simple remisero de bajo perfil de Villa Talleres.

 

Ayer, en una emotiva conferencia de prensa donde regaló frases como “la pelota no se mancha y El Bi no te pone dos delanteros ni aunque le picanees los huevos con una soldadora”, el astro del fútbol mundial dijo adiós. Desde La Página Cascaruda le deseamos lo mejor en esta nueva etapa de su vida, donde ya anticipó que sueña con dirigir a Ambos Mundos y a una empresa de Citi Bell dedicada a la confección de joyas.